
Este viaje de caza me ha llevado a �?frica por primera vez y me ha entusiasmado por completo: al visitante le espera un paisaje natural grandioso, variado y sumamente rico. En la sabana arbustiva abierta existen terrenos de pasto para el kudú, el antílope órice, el íbice y la prudente cebra montañesa, que se encuentran aquí en gran número, también gracias a las aguas naturales que en ocasiones dotan al paisaje de un encanto paradisíaco. La escarpada montaña colindante es una reserva en la que habitan muchas otras especies, que incluyen el antílope surafricano, el dik-dik y el leopardo. Desde allí, el cazador puede contemplar una impresionante panorámica de la llanura y así divisar la caza. El experimentado cazador profesional Helgaard van de Vyver y sus ayudantes guían al visitante de forma segura, tranquila, ética y fiable. Las oportunidades de obtener un magnífico trofeo son más que óptimas; sin embargo, los tiradores deberán también practicar en casa si quieren arreglárselas con el cañón a larga distancia. Quien piense que la caza en libertad supone un desafío demasiado exigente, podrá cazar dentro de un recinto de caza de más de 2000 ha en el que también podrá encontrar antílopes, impalas y otras fascinantes especies de caza.
El alojamiento y la alimentación son excelentes y la instrucción del personal óptima.
Si está presente el propietario, se tendrá la suerte de poder departir con un extraordinario conocedor de la fauna y la flora autóctonas.
Quien suba por las tardes con una copa de vino a la loma que se encuentra sobre el alojamiento para contemplar el cielo nocturno meridional, no olvidará las vistas jamás.
M. Frhr. Marshall